Ciudad, sin tiempo, sin prisa, habitada por sin número de formas y figuras, oscuras, claras y a veces borrosas, con alegres risas cual sonar de cascabeles.
Si quieres pasar, no llames a la puerta es que nadie te atenderá. Pues todos están en las calles, contando historias, de aquellos que pasaron por ahí llevándose todo y se fueron girando sin mirar atrás. Historias de abuelos, de amores, de sueños, de hijos.
Allí las noches no son tan oscuras como otras y los días son más cálidos que en las ciudades vecinas.
Es así que son las formas, que velan por las figuras. Y los ancianos de figuras borrosas esperan en los sueños, la llegada de mejores tiempos.
Y siguen sonando en el aire el cascabeleo de las risas, y las historias…
Carina Ferreyra
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