En el corazón de una manzana ha florecido Prammira, una ciudad en donde
sus habitantes enamorados pasan largas horas ahogados en miel.
En sus playas, al caer la noche la marea paso a paso va apropiándose de las huellas cargadas de historias que los transeúntes han inscripto en ella.
En la plaza principal conviven dos bohemios nostálgicos, un árbol y un pájaro que durante más de una antena de inviernos asisten diariamente al despertar de esa ciudad cargada de sueños, recuerdos, anhelos, pintadas con el pulgar del sol.
Yamile Gimenez
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